¿Qué sería de la vida sin...?, columna

¿Qué sería nuestra vida sin…

oscars

Entre la aplastante victoria del Real Madrid sobre el Barcelona, el caso de la corrupta ex líder del sindicato de los maestros, el último día papal de Benedicto XVI y la semana que me he cargado en la chamba, parece intranscendente que a 4 días de la ceremonia, todavía me atreva a escribir de los Oscars, pero los comentarios de muchos amigos inteligentes (e intelectuales) me dejaron meditando, así que lo voy a hacer de todos modos, solo espero que mi jefe no me caché y me corran del trabajo.

El pasado domingo por la noche, ARGO se alzó con la estatuilla más importante de la noche: la de mejor película, pero parece que nadie estuvo conforme con esa decisión, pues las favoritas personales de muchos – entiéndase la Vida de Pi, Juegos del Destino ( horrible traducción ) o Los miserables – no se vieron favorecidas con el galardón.

Sinceramente, si pensabas o creías que iba a ganar cualquiera de las 3 películas que mencioné, entonces eres igual de complaciente que la Academia. ¿Por qué? Pues porque ninguna se arriesga o innova lo suficiente en la composición de todos sus elementos como para ser consideradas obras maestras. Es cierto, La vida de Pi tiene sorprendentes efectos visuales y una buena dirección, pero la historia, los componentes semióticos y su guion son bastante promedio. Silver lightning playbook (nunca volveré a mencionar si quiera su nombre en español) tiene a diferencia de la narración de Richard Parker, un guion fenomenal y la actuación de Jennifer Lawrence sin duda es de elite, pero la dirección, el montaje y el resto del elenco no merecían más que la simple nominación. De los miserables no puedo decir mucho, no la he visto, pero juzgando por las críticas ( o reviews ) que leí desde su estreno mundial, no creo que mereciera el codiciado trofeo.

Entonces ¿por qué juzgar tan duramente a Argo? Bueno, pues francamente no lo sé. Muchos se basan en su temática pro yanqui, otros en la no nominación de Ben Affleck como mejor director y otros porque sencillamente no tienen idea de lo que un film decente se refiere. Ahora, no estoy afirmando que ésta cinta si es una obra maestra y que por eso fue la gran ganadora, sólo digo que a la Academia de las Artes y Ciencias cinematográficas le gusta la complacencia, la redención, el espectáculo y los finales felices.

Sí,  como lo leyeron, los finales felices. O acaso pueden contradecirme sabiendo que hace 15 años un muchacho galán y soñador llegó junto a su mejor amigo (Matt Damon ) a sorprender a todos en el teatro Kodak por su exquisito trabajo al firmar el mejor guion de la noche con “Mente Indomable” y que ahora, siendo una estrella madura vuelve al mismo lugar para gritarle al mundo que los sueños si se hacen realidad. No, no pueden.

El óscar para la película de Affleck es el vivo ejemplo de lo que vive Hollywood: la aspiración. Si en verdad quieren ver ceremonias o festivales que premien a películas contradictorias, arriesgadas, innovadoras, obras maestras y especialmente que no tengan que ver con los gringos, entonces les recomiendo que pongan más atención a Cannes, al Berlinale, Venecia, Sundance o incluso Toronto.

No obstante, si vamos a sintonizar la televisión para ver los Oscars, entonces hay que estar preparados para ser testigos de cómo Pulp Fiction fue derrotada por la carismática Forrest Gump, de como el “histórico” discurso del Rey le arrebató sentimentalmente la estatuilla dorada a la irreverente Red Social o para comprobar que hasta el gran Martin Scorsese y su Taxi Driver no pudieron vencer en la lona a Rocky I. Sin olvidar por supuesto,  el increíble espacio vacío en las vitrinas de Di Caprio, Depp y Oldman.

Así es mis queridos lectores, en verdad no podemos vivir sin juzgar a los Oscars, porque desde pequeños nos enseñan que son los premios más importantes, cuando en realidad son los más mediáticos. Nuestra cultura cinéfila está influenciada a tal nivel, que los Arieles proceden de la misma manera para atraer a una cantidad mayor de público. Pero ¿qué diablos? Año tras año vamos a estar pendientes en TNT para saber quién será el vencedor, pues la ceremonia y todo lo que engloba es resultado del cine que nos emociona e ilusiona, del que platicamos con los amigos, por el que nos formamos a las 11 de la noche en una premier vestidos de Hulk o Harry Potter, el que ponemos de Wallpaper en nuestro ordenador,  del que escribimos en redes sociales, del que El Miope hace sus reseñas y el que nos motiva ir a las salas todos los miércoles para aprovechar la promoción. Razones suficientes para agradecer.

Me voy, porque llevo 2 horas puliendo está opinión y ya tengo que ponerme a trabajar, pero antes de cambiar las letras por las ventas, me gustaría hacerles una última pregunta. Ustedes, para bien o para mal ¿Se imaginan que sería de nuestra vida sin los Oscars?

PD. Doy gracias a la colaboración intelectual de Enrique Cortés y las preguntas de Karla Serrano, pues sin su ayuda, esta nota no hubiera tomado forma.

2 thoughts on “¿Qué sería nuestra vida sin…”

  1. No entendí en tu crítica si consideras “diferente” a Argo y que ese premio representa una diferenciación de esa displicencia que la academia demuestra cada año o si es una película más como las otras tres favoritas. La verdad no vi la película.
    Tal ves lo único que podría agregar, es que la academia siempre se ha manejado en unos intereses comunes y en la típica y legendaria doble moral gringa, películas que hablen de la esclavitud o la guerra y demás temas “difíciles” son casi ganadoras indiscutibles y que siempre habrá películas, actores y directores que no ganarán porque no van con lo que la academia busca de imagen.
    Ps. Con todo respeto (y he tenido esta discusión como 30 veces en las últimas dos semanas) a mi no me parece que a Di Caprio le falte una estatuilla y este año no la gana.

    1. De hecho ambas, Argo es la representación de la displicencia de la Academia y al mismo tiempo era (por sus cualidades cinematográficas) igual de favorita que las otras dos. El punto es que no es sorprendente que una película, como bien dices, bélica y con un director como Affleck (que realizó el sueño americano) gane el Óscar.

      Pasando a otro tema y como dirían los gringos : Are yo freacking mind ?!!! Di Caprio es uno de los mejores actores y ‘facil’ hubiera podido llevarse ya un par de Óscars

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