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Esta gente no aprende. Jurassic World

Jurassic-World

  • Resumen: El parque temático más impresionante del mundo tiene una nueva atracción, la cual pronto se convertirá en una pesadilla para Owen, Claire, sus sobrinos y todo el que se encuentra en la isla.
  • Actores: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, y Ty Simpkins (el niño de Insidious)
  • Público: Fanáticos de la saga, amantes de dinosaurios y a los que le gusta el género de acción/aventura.

Si me dieran 50 mil pesos por cada juguete que tengo de Jurassic Park ya seria millonario. En mi colección puedo presumir dos tyrannosaurus, un stegosaurios, tres velociraptores, el profesor  Grant, el regordete Dennis Nedry y hasta un triceratops comprado en la fayuca.

Todavía recuerdo cuando fuimos al cine valles a ver la película que regresaba a los dinosaurios a la vida. A pesar de que han pasado 22 años desde ese estreno, los rugidos del tyrannosaurus siguen retumbando en nuestros oídos. Por eso, para  que no se diga que solo se le buscan las patas al gato en la crítica de esta nueva entrega de la saga que significó un parte aguas cultural  y tecnológico en los noventa, empezaremos con lo mejor de la cinta: los raptores.

Si bien, estos han sido amplios protagonistas durante los cuatro capítulos, desde la primer película siempre nos hemos quedamos con ganas de verlos desenvolverse con su máximo potencial depredador (es decir, que no cacen solo humanos) y en Jurassic World, por fin cumple nuestro deseo.

raptor_squad_by_tyrannuss555-d8fb617El embrujo/encanto que tiene Chris Pratt con sus raptores (y al parecer con las nuevas generaciones de la audiencia a partir de Guardianes de la Galaxia) sorprendentemente funciona para bien del relato, y por mucho que suene descabellado la domesticación de un asesino tan añejo como agudo, no lo es, pues siendo los raptores más inteligentes que los delfines e incluso los chimpancés (según el profesor Grant, en parque jurásico 3), es evidente que se convirtieron en los candidatos perfectos dentro de las especies de dinosaurios para ser domados, cuestión que para su servidor, resulta la más atractiva.

Además de este factor, podríamos mencionar que el impactante y – excesivamente – emotivo final, el uso del 3D, las escenas de acción (porque dejaron de ser de suspenso) y que me perdone John Williams, hasta la música, son elementos que suman a un trabajo divertido y fácil de disfrutar. Sin embargo, aunque Jurassic World sea un producto decente en cuestión de esparcimiento,  no le voy a perdonar que no se conforme con “homenajear” a la primera película, sino que resulte ser una clonación de Jurassic Park más extrema que los mismos dinosaurios que habitan la isla Nublar.

Que en la primera cinta corren los gallimimus por la pradera, aquí también. Que en la primera cinta el tiranosaurio ataca a un vehículo con dos niños, aquí también. Que el contrapicado entrando al parque, que la escena final con cuatro humanos, que esto y el otro. Una cosa es inspirarse en una idea o en un filme previo y otra cosa es evidenciar tu falta de creatividad apropiándote de las escenas más simbólicas de otro y reclamarlas como tuyas. Vaya, hay remakes que se parecen menos a su original que Jurassic World a la creación de Steven Spielberg de 1993.

Aunado a este percance en la genética de la producción, también se presenta la clásica situación de obras con un guion que está construido con miras en el lucimiento de efectos especiales y monstruos con colmillos cada vez más grandes. ¿Cómo puede el aterrador Indominus Rex burlar todas las trabas que el equipo de contención del parque le impone? Pues con un libreto lleno de soluciones improvisadas. Cada situación que los protagonistas tienen que superar está sacada de la manga, propuesta argumental que vuelve predecible a las películas y anula toda pizca de intriga.

Más que preocupante, es irónico, ya que en uno de los diálogos que mantiene el magnate dueño del parque y el doctor Henry Wu, científico responsable del proceso de clonación de los animales, se mencionan un par de frases que bien podemos relacionar con la maquinaria taquillera hollywoodense, en la que los productores solo quieren ver más efectos, más “genialidad”, más espectacularidad y más ruido sin medir las consecuencias o los riesgos que cabe trabajar de esta manera.

Es así como podemos concluir, que Jurassic World cumple en el apartado del entretenimiento pero no da para más. Tuvieron que pasar más  14 años para que volviéramos a ver otra secuela de esta icónica saga y puedo afirmar que los fans más apegados se irán de la sala con una sonrisa (al final de cuentas sigue habiendo dinosaurios salvajes en un mundo de humanos).

No obstante, si nos alejamos un poco de la atmósfera nostálgica que evoca Jurassic World,  nos daríamos cuenta que la gente que pone el billete, no aprende a que lo estrafalario, las historias exageradas y los universos cada vez más extravagantes no funcionan tan bien (a nivel calidad) como un planteamiento más elocuente, concreto y que deje algo a la imaginación. Si no están de acuerdo conmigo, pregúntense cual película les gustó más, la que se estrenó hace 22 años o la que apenas vieron el fin de semana ¿no?

3 Lentes °°°

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