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Cumplir con el cine. The Irishman

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  • De qué trata: La historia de Frank Sheeran, reconocido por la mafia, los sindicatos y otras altas esferas en el poder por su habilidad para “pintar casas”.

Una de las películas más esperadas del año, no solo porque el estreno de un filme de Martín Scorsese es un evento cinematográfico en sí, también porque se habla de una fuerte candidata a la academia, porque se invirtieron millones de dólares en tecnología de rejuvenecimiento, porque representa el regreso de un equipo de talentosos y, posiblemente, determine el futuro del cine de exhibición. Cuánta carga, así que vayamos por pasos.

¿Es Irishman candidata a llevarse varios premios, incluido el Oscar?

Sin duda, como es costumbre, el buen Marty nos entrega un producto sólido en casi todos sus semblantes. Cómo casi siempre, el guión, el montaje, las actuaciones, los diálogos, el desarrollo de personajes es excepcional, no obstante, algo le falta y no sé muy bien qué es.

Creo que The Irishman es una muy buena película, pero no es extraordinaria. Scorsese filma a sus anchas, haciendo lo que él quiere gracias a la fuerte inversión de Netflix y a la aparente falta de presión por generar taquilla. Esto es positivo en buena medida, pero también lleva consigo algunos problemas pues, para ser honestos, salvo la recreación digital, no vemos nada nuevo que no hayamos visto antes en la filmografía del neoyorquino. El irlandés bien pudo haber forjado en los 90 una gran trilogía de mafia junto a Buenos muchachos (1990) y Casino (1995), pero a 20 años de sus hermanas mayores, no se percibe que el director haya evolucionado.

Lejos están las nuevas propuestas narrativas, actorales, o temáticas que Marty ha explorado en su carrera. Es cierto, The Irishman es un acierto, pero no es más acierto que muchos de los filmes del director.

Rejuvenecimiento digital

The irishsman 2Mucho se habló de este tema. En Hollywood, no es una práctica tan nueva como se cree, pero posiblemente nunca había sido tan determinante en una película, al menos no de esta envergadura.

El resultado es bueno a secas. Todavía no estamos en los tiempos en los que un personaje digital puede reemplazar en su totalidad a su contraparte humana. Hay algo en los ojos o en las arrugas que parece quítale vida al personaje rejuvenecido. Lo bueno es que con el correr de los minutos (que son muchos), el ver a Robert De Niro joven deja de ser novedad y se termina olvidando, algo que es bueno para el espectador porque se puede concentrar en aspectos más importantes como la trama o los personajes. El Irlandés es un ejemplo correcto de cómo los efectos especiales deben servir a un propósito más grande.

El equipo se reúne

'The Irishman' film premiere, Arrivals, 57th New York Film Festival, USA - 27 Sep 2019El equipo se reúne y ficha a un nuevo miembro que cae como anillo al dedo. The Irishman es muy disfrutable y los más de 200 minutos apenas se sienten, pero más allá del ritmo o los diálogos lo verdaderamente extraordinario son las actuaciones de estos gigantes.

De Niro, Pesci y Pacino, una tercia difícil de superar. Los tres (pero principalmente Pesci) se entregan a su tarea de una manera apabullante. Se ven cómodos, libres, experimentados, tenaces. Lo mejor es que están llevados por la mano experta y firme de un director que los conoce a la perfección y que vuelve a sacar lo mejor de los tres (gracias por hacer esto con De Niro).

Es tal la importancia de este cuarteto, que la película, más allá de la mafia, las balas y las intrigas de poder, parece que habla del pasar de los años, de la lealtad y de cómo el tiempo termina por llevarse, irrevocablemente, lo mejor de nosotros. Gracias a sus protagonistas, que están en el retiro o al borde de él, Marty firma una carta de despedida profunda y nostálgica. Una última gran puesta en escena para que los titanes históricos del cine tengan un adiós digno, acompañados por guerreros tan sabios y viejos como ellos mismos.

El futuro del cine de exhibición.

Dejé este tema al final a propósito porque el debate puede acabarse si Irishman se lleva un buen saco de oscares a casa de Netflix.  Puede porque hay pocos directores en la actualidad que tengan la rara habilidad de mezclar el cine de autor y al mismo tiempo, un plomazo taquillero. Nolan, Tarantino, Villeneuve y por supuesto, el gran Marty.

Siempre han existido películas excelentes, bellas y artísticas que no se estrenan en salas comerciales. Pero también había buenos trabajos en exhibidoras y, debido a que ahora solo se quieren alcanzar los mil millones en el “box office”, se están dejando de estrenar. Las marquesinas están saturadas de blockbusters. Ahora, los súper estrenos no se limitan al verano y tenemos producciones de este tipo desde febrero hasta diciembre, con un margen muy pequeño para filmes como The Irishman. Esto provoca que las productoras como Paramount, Warner, Universal, Fox searchlight; entre otras, teman arriesgarse con largometrajes que duren 3 horas, que sean en blanco y negro, se roden en otro idioma o que simplemente no estén emparentados con “la fórmula del éxito taquillero”.

El problema es para los que nos gusta ir al cine, disfrutar de la experiencia social y sensitiva de una sala y ver una película propositiva. Para muchos no hay bronca, ver Netflix en su sillón les brinda la suficiente comodidad para no pararse en Cinépolis pero, para otros tantos, la cosa no es tan simple. HAY PELÍCULAS QUE SE DEBEN Y SE FILMAN PARA SER VISTAS EN SALAS.

El panorama es complicado. Hay pocos caminos. Netflix no dio su brazo a torcer. O eran menos de 40 días o no había estreno masivo para The Irishman. Las exhibidoras tampoco, ellas exigen 3 meses como mínimo. La próxima ceremonia de la Academia puede determinar el rumbo que seguirá la industria. Si Irishman se lleva 4 de las preseas más importantes entonces estará más que dicho que las cadenas comerciales van a tener que reconsiderar su famosa ventana de exhibición. Si Irishman fracasa, el mensaje será que hasta directores genios con esta rara dualidad como Marty Scorsese, tendrán que remitirse a buscar productoras que no les importe estrenar sus películas directo a formatos caseros o digitales.

Mientras, nosotros nos quedaremos cada vez más, con puro cine comercial en pantalla grande. No me mal entiendan, hay muchas cintas comerciales que me gustan pero también gozo al ver a Scorsese, Tarantino, Iñarritu, Cuarón, Sam Mendes, Luc Besson, Bong Joon Ho, Malick, Villeneuve u otros, en una butaca inmersa en la oscuridad.

Veredicto

Hemos demostrado porque The Irishman es una, sino que la película más importante del año. Está implicada en muchas formas en muchas facetas. Scorsese cumple consigo mismo, con Netflix, con su público, sus fans, sus colaboradores y por supuesto, con el cine. No hay nada que reprocharle al buen señor, que sigue pujando por filmes que no se ajustan a los mediocres estándares hollywoodenses. Sin embargo, no creo que The Irishman tenga el suficiente punch para cambiar algo. No creo que se lleve la estatuilla a mejor película y no creo que sea recordada como un trabajo extraordinario del maestro neoyorquino. Pero quien sabe, soy solo un escritor meco hablando de uno de los directores más importantes de nuestra época. Sin importar el formato, ante el maestro, solo queda pararse y aplaudir.

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