columna

¿Por qué el cine no va a desaparecer?

La navaja de Ockham, el problema de Monty Hall, el pensamiento dividido de Daniel Kahneman. Podríamos recitar un buen de principios filosóficos y psicológicos para explicar porque nuestro pensamiento acostumbra a cagarla, pero, en resumidas cuentas es debido a que simplemente nos fastidia pensar. 

Hacerle caso a esa pequeña voz en nuestro cerebro llamada intuición parece ser más fácil que echar números, leer un poco, ver resultados históricos y tendencias estadísticas. Es ese “sentido común” lo que nos dice que las exhibidoras de cine van a desaparecer sin ni siquiera reparar en los detalles importantes. Por eso, hoy te voy a dar algunas razones – de peso- por las que creo que el cine no va a desaparecer.

Una industria que genera…

… más de 42 mil millones de dólares al año. Sí, como lo lees, solo por ingreso en taquilla, sin contar la mercancía, los blu ray, las licencias que se rentan a plataformas o la comida, manufactura esta cantidad de dinero, la tercera en el entretenimiento solo por detrás de los videojuegos y el deporte, que producen 175 mil millones y 75 mil millones respectivamente. 

Un pastel tan grande no se va quedar sin un gordito que se lo coma pero, si aún no te convenzo, déjame contarte un poco más, solo te pido que recuerdes este número porque será importante al final 😉

Crecimiento hasta la pandemia.

El “box office” logró este número exorbitante porque desde hace al menos 5 años, la industria cinematográfica ha aumentado de manera gradual, 2% anualmente. Tan solo del 2018 al 2019 creció más de mil millones de dólares. 

En nuestro país no es diferente, al contrario, según reportes de CANACINE, el querido pasatiempo se afianza como el hábito de consumo mejor posicionado en este sector con un aumento de 9.3% (2 mil 339 millones de pesos) más en ingresos que el año anterior y 7% (338 millones) de boletos vendidos. En México, además de las tortillas y la cerveza, amamos el cine. Lo amamos porque es barato (a nivel mundial es el más económico con un costo de menos de 3 usd), es divertido, a toda la familia le gusta y de paso, nos hace olvidar los problemas. 

El streaming es bueno, pero no tanto. 

Hagamos cuentas y comparemos dos de las películas grandes que se estrenaron en streaming y dos que se estrenaron en salas. La Mujer Maravilla (2017) vs WW1984, así como Unidos (2020) vs Soul.

Según reportes de Bloomberg, WW1984 consiguió un aproximado de 550 mil nuevos suscriptores para HBO MAX en Estados Unidos mientras que Soul hizo lo propio con 2.2 millones en todo el mundo para Disney+. A 15 y 7 USD la suscripción, respectivamente. 

Excelentes números ¿no? Bien, aquí viene lo interesante. Unidos (2020), sumando mercados overseas más EU/Canadá,  logró en su primer fin de semana 68 millones de dólares en taquilla, mientras que la Mujer Maravilla 110 mdd solo en Estados Unidos ¿Empiezan a notarlo? Aguanten, todavía hay más. 

Ustedes me dirán: – Ok Miope, pero no estás tomando en cuenta los gastos de marketing – Está bien lector, hay que tomarlos en cuenta. Según este portal que aparece por aquí, una película “grande” (como las citadas) se gasta aproximadamente entre 25-45 millones de dólares en estrategias de mercadotecnia. Si utilizamos los peores escenarios (es decir, restarle a cada una 45 millones), estaríamos hablando que Unidos ganó 23 millones y la Mujer Maravilla 65. Aún por encima. 

– ¡Pero Miope! olvidas que las distribuidoras también se llevan su mochada-

-¡Es cierto! lo olvidé 😮 –

Al tomar en cuenta que cada película maneja un contrato diferente pero que, a pesar de dividir ganancias con las distribuidoras se lleva en el fin de semana de estreno un aproximado del 50-60% en el peor de los escenarios,  estamos hablando – mmm a ver, dejen saco la calculadora – que Onward (2020) aún tiene beneficios por 13.8 millones y La Mujer Maravilla por 39 millones. Si consideramos que la cinta protagonizada por los elfos mágicos tiene una valoración de cinemascore de -A ( o sea, está chida pero no tanto) y Soul fue aclamada por todos, podemos decir que salen tablas y que la última obra maestra de Pixar (15 mil 400 mdd) a penas pudo superar a una de las películas menos entrañables del estudio. 

Por otro lado, la heroína da un golpe en la mesa “a favor” de las salas (porque para WB y AT&T, fue ganancia por donde lo vean). Mientras que WW84 se alzó con 8 mil 250 millones procedentes de HBOMAX, la misma película se embolsó 16 millones en salas del 25 al 27 de diciembre y su antecesora casi 5 veces más en el mismo número de días. En resumen, aún en el peor año de la historia del cine desde que los Lumiere se pelearon con Edison para ver quién inventó el cinematógrafo, la taquilla metió más billete en bruto para los hermanos Warner que su apuesta por el formato digital. También podemos deducir que si, la productora esperaba solo 10 millones y de repente ¡capuf! aparecieron 16, entonces, la banda está ansiosa por nuevas ofertas en cartelera para atreverse por fin a salir de su casa (lástima que WW84 es bastante malita) .

No paremos aquí, cavilemos un rato, vayamos más profundo. 

Tanto el modelo de streaming y de taquillas tienen sus ventajas. Por un lado, la estrategia de Warner de estrenar todos los pasteles grandes en 2021 en simultáneo motiva a que el suscriptor siga pagando sus módicos 15 usd cada mes (al menos en el terreno del vecino del norte, a los aztecas nos podría interesar algo más… pirata). De Disney+ ni se diga, con las series y el material nostálgico es casi seguro que el usuario que contrate por primera vez, no lo dejará nunca. Supongamos pues, que ambos servicios aseguran una cuota mensual mínima y que, en meses venideros irá en aumento. 

No obstante, a pesar de estas sustanciales bondades, la ventajas que tiene estrenarlas en cine es que si, las películas se pasan de voz en voz pueden tener una corrida comercial larguísima. El ejemplo es la propia WW que durante más de 7 meses fue engrosando la cartera de la Warner, o también Endgame, que para conseguir el récord hubo vatos locos que pagaron y fueron 5 veces a verla (yo solo fui 4, ja). 

En este terreno será difícil comparar números, qué tipo de modelo deja más pero, digamos que pueden convivir bien, premisa que nos lleva a nuestro último punto

El streaming y el cine, no se canibalizan, al contrario. 

Ya se han hecho varios estudios. Ya lo han dicho directores y los mismos productores de Hollywood: el streaming y las exhibidoras no son enemigos mortales. repito, NO SON ENEMIGOS MORTALES. Es cierto, varias cadenas de Estados Unidos se encresparon cuando Universal dijo que estrenaría sin la ventana de 90 días en su servicio de streaming pero de eso a que no puedan convivir, hay un gran trecho. 

Según varios estudios (como el de la AMP) la gente que más ve plataformas como Netflix (centennials y millennials de 12 a 24 años) también son los que más compraron boletos de cine (hasta cuatro veces más que otros grupos). Haría falta un estudio etnográfico profundo para saber porque el mexicano va a una sala (dudo que la mayoría quiera disfrutar las cualidades cinematográficas de Rápidos y Furiosos) pero es evidente que este sector con capacidad capital, pagará por al menos un servicio de streaming mientras se va a platicar y ver el celular en una butaca de su complejo favorito. 

El mito y nuestro gusto por lo apocalíptico

Este escrito lo hago porque cuando HBO dijo que estrenaría simultáneo y con el cierre de los complejos de Cinemex, toda la flota “conocedora” augura que el cine vive sus últimos minutos. Ante esta creencia marcada por la pereza y la falta de análisis solo me queda soltar una carcajada. 

Es verdad que la industria ya cambió para siempre. También es verdad que muchos van a perder sus trabajos. También es verdad que, por lo menos en los próximos años, veremos disminuir la calidad de las películas exhibidas (¿o tal vez no?) pero lo que no es cierto es que alguien vaya a dejar de embolsarse ¡42 mil millones de dólares al año! (les dije que sería importante). Si no es Cinemex o en su defecto, Cinépolis, cuando las cosas se estabilicen, porque lo harán (a este ritmo de vacunación no sé cuando suceda pero si pasará) habrá alguien listo para aprovechar la oportunidad. Es la ventaja del capitalismo (diablos ¿yo dije eso?), el dinero es el que manda y si el Osito Bimbo pudo sobrevivir de manera lastimera en los empaques de Pétalo entonces, tarde o temprano, las salas van a estar ahí esperando por nosotros, los cinéfilos que amamos ver una peli en cines y gastamos nuestra quincena para estar a oscuras, cómodos, con sonido envolvente y una pantalla de 12×8 de alta definición enfrente de nosotros. 

FIN

Bibliografía

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